Para un ventilador de mesa, cuente desde 15 euros para una marca privada hasta 40 euros para un ventilador más cualitativo con una rejilla sólida (más metálica), un buen flujo de aire y una excelente estabilidad. Los precios para los fans de los stands empiezan alrededor de 29 euros, pero un producto de gama alta oscilará fácilmente entre 50 y 100 euros. Finalmente, por 50 euros, puedes comprar un fanático de la columna de entrada, cuando tendrás que pagar de 90 a 150 euros para un producto programable con un control remoto y funciones adicionales. A menudo de plástico cuando otros pueden ser de acero inoxidable y aluminio, los productos básicos resultarán menos resistentes (las marcas realizan numerosas pruebas de resistencia para garantizar una cierta vida útil de sus productos y algunas, como Rowenta, garantizan la reparabilidad de sus productos durante 10 años). Además, estos modelos son generalmente básicos y no tienen opciones. Sin embargo, además de la fuerza, son las opciones las que marcan la diferencia de precio. Por ejemplo, los ventiladores con temporizador le ofrecen la comodidad de poder programar el arranque y la parada del ventilador. Algunos también pueden estar equipados con un “Modo Descrescendo” que reduce gradualmente la velocidad del ventilador para que puedas dormirte sin ser molestado por el ruido. Y si se les suministra un mando a distancia, incluso puedes controlarlos a distancia. Otras opciones interesantes son la función de repelente de mosquitos de Rowenta (se pueden insertar pastillas de repelente de mosquitos en el espacio previsto para ello), el modo de brisa (el ventilador varía aleatoriamente la velocidad del mismo, simulando un viento ligero, lo cual es muy agradable) o, por último, la función de rotación total de 360° (algunos ventiladores de columna giran sobre sí mismos sin detenerse para un barrido total de la habitación).