Aunque es muy recomendable, el uso del casco no es obligatorio para los ciclistas adultos. El tema ha sido debatido durante mucho tiempo. ¿Debería exigirse a los ciclistas el uso de un casco? ¿Qué pasa con los niños? Hasta hace poco, los menores en bicicleta obedecían la misma legislación que los adultos. En diciembre de 2016 se aprobó una ley que hace obligatorio el uso de cascos para los niños menores de doce años, con efecto a partir del 22 de marzo de 2017. El decreto publicado prevé la obligatoriedad del uso de cascos para los niños, tanto si sujetan el manillar como si son meros pasajeros. En la bicicleta o en un remolque: todos los niños en bicicleta deben usar el casco. Esta medida se ha puesto en marcha para asegurar la protección de los más jóvenes. El ciclismo requiere medidas de seguridad, como cualquier otro medio de locomoción, sobre todo si vas en la ciudad y te codeas con los automovilistas. Numerosos estudios han demostrado que el uso de un casco reduce el impacto en la cabeza y los traumatismos. Esto está de acuerdo con los reglamentos relativos al equipo de protección personal. Los niños son más frágiles que los adultos y, a diferencia de éstos, pueden no tener el reflejo de protegerse la cara en caso de caída, por lo que los ciclistas tienen tres meses hasta marzo para equiparse con cascos para sus hijos. En caso de incumplimiento de esta legislación, se aplica una multa de cuarta clase. Más concretamente, esto significa que los adultos son responsables si sus hijos viajan sin casco. Lo mismo se aplica si los niños son transportados en una bicicleta para adultos sin protección. La multa puede ser tan alta como 135 euros, pero la ley sigue siendo la misma cuando se trata de adultos con casco. Se recomienda encarecidamente, pero no es obligatorio, llevar un casco. Cabe señalar que varios países europeos habían adoptado esta medida antes que Francia, como Suecia y Finlandia.